Augusta Foss de Heindel

martes, 16 de noviembre de 2010

CARTA MENSUAL A LOS PROBACIONISTAS Setiembre 20 de 1937



CARTA MENSUAL A LOS PROBACIONISTAS

Setiembre 20 de 1937


Querido Amigo:

Querida Amiga:

El probacionista sincero y honesto que ama verdaderamente a su prójimo y está listo para servir cuando se ofrezca la ocasión, puede llamarse un médico del alma. Ayuda y cura a otros con el conocimiento que ha ganado por su fervoroso estudio y aplicación de esas enseñanzas que ha recibido de The Rosicrucian Fellowship. Como médico del alma se espera que él de auxilio espiritual a los que estén atraídos a él, porque cuando saben sus amigos que el Probacionista Rosicruciano conoce la ciencia del alma (la Astrología) por sus estudios, le estima un poco más sabio que la persona ordinaria.

Si se ha aplicado de veras, si ha hecho de nuestras enseñanzas preciosas una parte de su vida, entonces debiera poder ayudar a resolver los problemas de los que vengan a él por consejo y auxilio. Cuando usa su conocimiento por el bien que pueda hacer en el mundo, por el consuelo y el estímulo que pueda llevar a los que sufren, entonces es él verdaderamente un médico del alma. Se hace más parecido al Cristo y más espiritual por el mismo consuelo y solaz que trae a otras almas, y el amor y la gratitud dirigidos hacia él por las almas a quienes ha dado ayuda, llegan a ser cosas vivientes y lo rodearán como un halo, elevándole y atrayendo a él las cosas mejores de la vida; pues recuerde usted, nos enseñan que los pensamientos son cosas. Piense bien en esas palabras de Ralph Waldo Emerson: “Todos los hombres son capaces de ser elevados,…y nadie se relaciona con personas de tal naturaleza divina sin volverse en algún grado, divino, él mismo. Como una alma nueva ellas renuevan el cuerpo. Nos volvemos ágiles y alegres físicamente; vivimos boyantes; ya no más es la vida tediosa, y pensamos que nunca llegará a estar así. Existimos, como si fuera, por la primera vez.”

Este filósofo sentía la influencia de los pensamientos elevados de aquellos a quienes había auxiliado y aconsejado, y él fue inspirado por los pensamientos amables y el amor de ellos, porque de veras no hay felicidad más grande que la que recibimos por llevar la felicidad y la paz de mente y corazón a otros. Nosotros mismos podemos estar pasando por un período muy difícil, y nuestra propia vida puede ser una serie de pruebas, pero si podemos sonreír y llevar una sonrisa a la cara de algún otro oprimido bajo el peso de sus aflicciones y que tiene fe en nosotros y pide consejo, no podemos sino sentir alivio y tranquilizarnos sabiendo que él cree que le hayamos auxiliado algo en su mundo de luchas y molestias.

Si, aún cuando, como ocurre frecuentemente, aquellos a quienes hemos auxiliado y tratado amablemente, vuelven a despedazarnos; aquí podemos hacerles otro bien por seguir la sabia amonestación del Apóstol Pablo. Pablo en el duodécimo capítulo de Romanos: “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.” Estas palabras quedarán como el consuelo más grande, y si oramos por los que saquen provecho injusto de nosotros, rehusando pagar mal por mal, al fin nuestros enemigos puedan ser convertidos en los mejores amigos nuestros.

No podemos esperar que progresaremos mucha distancia en el sendero hasta que nos demos cuenta de que todos son llamas divinas del omnisciente y amoroso Padre, y que nadie puede dañarnos si somos puros y cándidos; nadie puede perjudicarnos si llevamos dentro del corazón el ideal que con cada pensamiento y hecho estamos construyendo un alrededor que volverá a encontrarnos en alguna vida futura. Con esta sabiduría unida con la voluntad de hacer, podemos construir para nosotros, vidas de paz y de amor. Entonces estas palabras de Henley serán una realidad:

“No importa cuán estrecha es la puerta

Ni cuán llena de castigo, la vida

Soy el Señor de mi destino

Soy, el Capitán de mi alma”

La palabra clave para el mes que viene es: “EL SERVICIO AMOROSO, ALTRUISTA Y DESINTERESADO QUE HACEMOS A LOS DEMÁS, ES EL CAMINO MAS CORTO, MAS SEGURO Y MAS GOZOSO QUE CONDUCE A DIOS.”

Suyos en el Servicio de la Humanidad

THE ROSICRUCIAN FELLOWSHIP

Mrs. Max Heindel


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